LOS ADOLESCENTES SON UNOS CAPULLOS…

¡QUÉ GRAN VERDAD!

¿acaso toda mariposa no lo fue?

El otro día me pasó algo que ya me había pasado muchas otras veces. Es curioso cómo hace falta la repetición para hacernos caer, o levantarnos, o despertar. No recuerdo la primera vez que alguien habló mal (fatal, en realidad) de los adolescentes. Pero esta última vez, en cambio, no se me va a olvidar en la vida. Porque esta ha sido La Vez. La que me ha hecho decir ‘nunca más’. Acudía a una cita médica con una doctora a la que nunca había visto anteriormente y le contaba que, por mi trabajo, paso muchas horas a la intemperie, paso frío en el patio.

Ah ¿das clase a niños?– me preguntó con voz cantarina.

-No, a adolescentes, doy clase en instituto– contesté, y su cara se transfiguró al momento. Soltó un uf o un arg o un pfff o quéseyo y me miró compadecida.

A mí me gusta– espeté, tajante, al tiempo que me subía un calor desde el cuerpo hasta la cara y me empezaron a arder las mejillas.

Estoy harta-dije sin poder contenerme. La doctora me miró, sorprendida- harta de que todo el mundo hablé mal de ellos, los adolescentes, ellos, mis alumnos, ellos, nuestro futuro.

O sea… que a ti te gusta– me preguntó con voz mucho menos decidida que cuando había abierto la boca por primera vez.

Pues sí.

Fin de la conversación. Ya está bien. Esta misma conversación se me ha dado con vecinos, amigos, familiares, dentista, cajera del Carrefour, peluquera…etc., etc., siempre igual. Esta sociedad nuestra desacredita a sus profesores, pero los que impartimos clase en secundaria parece que merecemos, al menos, una mirada compasiva, pues sufrimos los embates de esos monstruos llamados adolescentes.

Ya

está

bien

Digo yo, vamos…

Porque no son monstruos.

Porque no son el enemigo.

Porque no son idiotas.

Porque no son inconscientes.

Alguno tendrá algo de monstruo…como algún adulto que conozco; alguno se dedica a atacar todo el rato, se comporta como el enemigo…como algún adulto que conozco; alguno es idiota (sí, ¿por qué no?)…como más de un adulto que conozco; alguno es inconsciente (y mucho)…como muchos de los adultos que conozco.

No hay ninguna necesidad de meterlos a todos en el mismo saco, ni tenemos ningún derecho tampoco.’ Los adolescentes’ no son una especie con un genoma aparte, son seres humanos en fase de crisálida. (Crisálida significa capullo, por si alguno no sabe lo que es; pero no es un insulto, es lo que le pasa a la mariposa antes de llegar a serlo y una vez que ha finalizado su fase de gusano).

Deberíamos esperar, expectantes, y proteger todo lo que les rodea, para que de su interior broten las más hermosas mariposas.

Y dicho todo esto en defensa de ti y de ti y de ti también, aunque últimamente estés haciéndome imposible que dé clase a tus compañeros… declaro mi intención de defenderos, o de hablaros, o de decir lo que pienso del mundo y de vosotros, mis queridos adolescentes.

-Marta Alba-

(extracto de Manual de coaching para adolescentes)